La tinta negra

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Clonar la esperanza

Febrero 24, 2010 por Yamilé

Los que de alguna manera hemos sido beneficiarios de los avances científicos y tecnológicos, sabemos cuánto han contribuido al mejoramiento de la vida.

No obstante, muchos de los que se jactan de andar en el ciberespacio, añoran despertar desnudos sobre la hierba húmeda de rocío, caminar un atardecer con los pies descalzos por la orilla de la playa, correr con un niño detrás de una pelota, disfrutar la brisa fresca empinando un papalote hacia el cielo despejado, cantar bajo la lluvia, modelar el barro, leer un libro viejo, cabalgar…

Qué sería, pues, de la medicina salvadora sin el médico que, tan solo palpando el abdomen, emite un diagnóstico inequívoco y definitivo. Después de un terremoto, no hay técnica sofisticada que reduzca una fractura o controle una hemorragia como unas manos diestras.

A Gutenberg, el ferrocarril, el teléfono, el telégrafo, los aviones, la televisión, la era espacial, la fibra óptica y los autómatas programables, sobrevivió el oficio de jardinero. Sobrevivieron el barbero, el barrendero, el carnicero, el catador, el limpiabotas, el zapatero. Prevalecieron y se fortalecieron los mitos y las leyendas, los sacrificios y la fe.

Hornos y amasadoras eléctricos han mejorado la sempiterna labor del panadero. Ollas eficientes y ultrarrápidas, condimentos industriales y hasta cocinas ecológicas no han llegado a sustituir la sazón única, ese simple toque de sal o de pimienta que da un avezado cocinero.

La química perfeccionó los cosméticos; también se perfeccionaron, para quedarse, maquillistas, manicuras, peluqueras. Sintetizó perfumes que jamás han superado la fragancia autentica –extremadamente más barata y saludable-, de cada flor silvestre. Vitaminas artificiales compiten entre sí, mas no con los vegetales aun transgénicos.

Estudios de grabación digitalizados y acústica impecable reverencian un piano clásico; edificios monumentales son diseñados por (es decir, con) computadoras manipuladas por arquitectos y descansan en cimientos erigidos por constructores, carpinteros, albañiles, proyectistas.

Programas superespecializados enseñan cómo escribir pero no cómo ser periodista o poeta; deciden el mejor color y el mejor diseño para el mejor vestido que había ideado el mejor modisto. Coexisten la imagen y el adjetivo que la describe; el movimiento, el sonido y el silencio.

Desde la piedra, el hierro, la máquina de vapor, el átomo hasta la informática, estamos necesitando el aire para respirar y los árboles para que lo purifiquen.

Se han abierto, en efecto, autopistas de la información. Circula, sí, más información a mayor velocidad, lo que no significa mayor conocimiento ni que haya más personas informadas. Mediante Internet, se puede buscar y encontrar de todo, inclusive un amor, un amigo; en absoluto, empero, un beso apasionado, un apretón de manos, un guiño cómplice.

Quizás, el gran desafío de la genética y la biotecnología sea ya no clonar los genios, sino las virtudes, la esperanza, y con ellas la posibilidad de elevar el rango de la condición humana por encima de la opulencia informativa y la fascinación tecnológica.

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Tres pájaros de un tiro

Febrero 8, 2010 por Yamilé

Voto por el cibereditor (http://cibereditor.blogcip.cu/general/la-ortografia-y-los-blogs/ ).

Claro que tiene que saltar. En medio de una cruzada como la que está librando nuestro sistema educacional contra los lapsogramas, tener que respirar faltas de ortografía en la blogosfera nacional es demasiado. ¡Vuéleles la cabeza!, que para eso es usted el cibereditor. La situación se agrava en-con los posts: no [ñ], no [h], no tildes, no acentos, no diéresis, no comillas, no signos de puntuación. Todo en virtud las sacrosantas velocidad e interactividad, las inconveniencias de ciertos teclados y softwares, y las prerrogativas de los destinatarios: plurales, diversos, heterónomos.

La cuestión del (buen) uso del idioma en los medios no es nueva. Encomiables fueron los esfuerzos de mediados de los 80 del pasado siglo, especialmente las propuestas del Congreso de Academias de la Lengua Española efectuado en Madrid en 1985; la labor del filólogo y profesor Alberto Gómez Font en el Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE desde la fundación de este; sus obras el Vademécum de Español Urgente (I) y (II), el Diccionario de Español Urgente y todas las ediciones del Manual de Español Urgente de la Agencia EFE.

Mención especial merece la insistencia de los congresos de la RAE en el tema, la preocupación constante de la Academia y el Instituto Cervantes, el papel actual de la Fundéu y el hito que ha constituido el Diccionario Panhispánico, y en Cuba, particularmente, los trabajos del Instituto de Literatura y Lingüística liderados por la Dra. Gisela Cárdenas Molina.

Ello, no obstante, no ha pasado de ser una pre-ocupación de minorías; una historia de libros de estilo más o menos aceptados (incluso, para la red); prohibiciones, reglas más o menos arbitrarias; el objeto de denuncias y acusaciones de lingüistas y semiólogos. Ellos, los puristas .

Pero sigo con los blogs.

Un diccionario con 1 300 neologismos surgidos de medios de comunicación argentinos que posteriormente se abrieron espacio en el habla cotidiana fue concebido por lingüistas de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). El estudio, elaborado sobre la base de publicaciones en medios escritos durante los años 2003 y 2005, permite también desentrañar cómo afectaron a la sociedad argentina los cambios ocurridos desde el punto de vista político, económico y tecnológico en esos años, opinan los autores, quienes consideran, además, que la prensa es una constante generadora de palabras nuevas y, a su vez, toma del lenguaje coloquial algunas palabras y las recicla dándoles otro significado. Hacen referencia a vocablos como corralito (financiero), Madres (sin necesidad de aclarar que son las de la Plaza de Mayo), y desaparecidos .

Pero…Télam Andreína Adelstein, investigadora del Conicet y profesora de Ciencias del Lenguaje de la UNGS, insistió en que sólo se tuvo en cuenta a la prensa impresa y no a otras fuentes de información como los blogs porque el de aquellos es un lenguaje muy inestable y los datos que (de estos) se obtienen no son fiables.

Ojo, que no son los únicos vicios. Arrastramos del llamado periodismo llamado tradicional el lenguaje estandarizado que satura y estigmatiza, lleno de imágenes estereotipadas y huecas; el mismo tono panfletario y monótono de probada ineficacia informativa; las mismas estructuras textuales, los mismos géneros, los mismos recursos (in)expresivos, el mismo maniqueísmo. Por eso, mi querida doctorante y fiel visitadora, el lector de periódicos cambia de página; el televidente, de canal, y el internauta, se busca otro link, seguramente menos humano y más fútil, de las millones de opciones que tiene por segundo.

No pocos manuales se han estado dedicando a los temas de ciberperiodismo: bloggers, periodismo alternativo, periodismo 3.0, “nuevo periodismo”, y no pocas firmas autorizadas de todas las épocas se están ocupando, sin que haya, ni lo habrá en largo tiempo, consenso sobre lo que debe hacerse y cómo. Lo que sí puedo asegurar, y esto directo al diplomante, es que el blog es un sitio para escribir, pero no es el sitio donde cualquiera escriba cualquier cosa, porque un blog es un diario polílogo y público. Menos si es periodista; menos aún si es periodista cubano. De la misma manera que no todo lo que se publica en un periódico es periodismo (hay convocatorias, carteleras, anuncios, caricaturas, partes meteorológicos, y entes con títulos ), no todos los blogs son periodísticos, aunque sean informativos, o aunque contengan información, o aunque sean páginas personales de periodistas.

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Escribo, luego existo

Enero 30, 2010 por Yamilé

Mi doctorante inconstante me reta y más vale que responda so pena de que me cuelguen el cartelito de bloguera inconstante, además de aprendiz. He estado muy ocupada. Contando. No números, no historias: adjetivos.
Es que llama poderosamente la atención que pese a lentes cada vez más sofisticadas y precisas; reporteros más o menos sensibles, más o menos objetivos, mejor o peor intencionados, representantes de las más disímiles escuelas y tendencias políticas, sucumben a la palabra en la noticia.
Dos semanas después del terremoto que estremeció (hemos leído azotó, azoló, destruyó, arrasó, estremeció, devastó…) a Puerto Príncipe, el repertorio de términos para referirse a la catástrofe, tan solo en lengua castellana,
demuestra que, a pesar de las tecnologías -que, dicho sea de paso, en más de un caso de conflicto bélico y desastres naturales, han patinado-, el lenguaje verbal sigue siendo la principal vía para la conversión del hecho en información.
Enfermedad, dolor y muerte han sido sustantivos recurrentes. Derrumbe, escombros. Destrucción, desolación. Otros han emergido en este contexto: atraso, olvido, opresión, abandono, miseria. Y también ayuda, apoyo solidaridad. Dios. El Dios de cada cual. Se repiten los planos pero no los epítetos. Las cámaras cuentan una historia, pero siempre un periodista conmovido, humano al fin y al cabo, suelta sus arreos: estoy aquí; no tengo palabras. Quienes estamos del otro lado miramos con horror, espanto, rabia, impotencia, sintiendo cosas que son símiles, metáforas, hipérboles. La imagen dantesca. El olor de la muerte. Coño.
Es que, hasta lo que no se ha dicho, tiene una carga semántica. Silencio significativo. Lo que está por ver, está por ser dicho: narrado, contado. Lo que está por suceder ser escrito.

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Gracias, Livia

Enero 15, 2010 por Yamilé

En momentos como estos es cuando se conoce a los amigos, ¿o no? Espero que no seas la única. A no ser porque las líneas se saturaron y fue difícil conectarme, hubiera dado el palo periodístico con la noticia del temblor de tierra en Santiago. Para las imágenes y noticias de Haití, no existen calificativos en lengua castellana.

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Insomnio por la tinta

Enero 9, 2010 por Yamilé


Cuando decidí optar por la carrera de Periodismo, hace más de 25 años (a “confesión de fechas, relevo de edades”), mis compañeros se asombraron; mis profesores se sintieron frustrados, ellos que me habían soñado en una central nuclear o fabricando vacunas contra el cáncer; amigos intentaron persuadirme de que no lo hiciera —de algunos argumentos prefiero no acordarme; otros me martillan aún la memoria como un eco: “te lo dije, de lo advertí…”—; mi familia, insultada, aceptó con una mezcla de resignación e inconformidad.

He desandado en este lapso, sin estridencias, casi todos los caminos, desde las páginas de un periódico provincial, hasta las ediciones on line , pasando por la corrección de estilo, la televisión, la docencia, la investigación, con altos para el recuento de algunos saldos y otras tantas insatisfacciones.

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Recuento con génesis en aquellos primeros y atrevidos (vaya redundancia) apuntes acerca del Che periodista [1] , a los que sucedieron incursiones académicas [2] , y pininos recientes [3] , para intentar acercarme, a sombrero quitado ante los grandes maestros cubanos y universales de la teoría y la práctica periodísticas, a un nuevo discurso acerca del periodismo.

No voy a tratar en esta historia que tangencialmente me involucra,  la urgencia de replantear la ética y la deontología periodísticas a la luz de las nuevas formas de producción, transmisión y recepción de la noticia; ni las antinomias polares oligomonopolios de la información-periodismo alternativo, hiperinflación de la información-noticias “no sucedidas” (no contadas).

Sería demasiado pretencioso, asimismo, pronunciarse por reformar la prensa como sistema y poder en el concierto de la sinergia mediática y el desorden informativo mundial, o por cambios respecto a la formación de periodistas (de esto ya se han venido encargando voces muy autorizadas) o por un mejor periodismo imitando los patrones clásicos de calidad y referencia dominante .

Quisiera referirme a los procesos de escritura y lectura de la noticia.

Porque ahora, cuando como nunca antes en la historia de la prensa, ni aun cuando surgieron la radio, la TV, el cine o en los albores de la propia era web , la noticia había emergido entre tantas formas no periodísticas y paraperiodísticas de plasmación de la información: dramatización y narrativización de la noticia; infotainment (information +entertainment ), información como espectáculo; administración de la información; cuando es ostensible la alternancia de la comunicación empresarial e institucional, la persuasión política (propaganda), la persuasión comercial (publicidad), las relaciones públicas y el marketing; cuando cobran auge el vacío lleno con rumores, los proveedores de contenido y gestores de información (information brokers ) para los portales de Internet, los diarios gratuitos (cuánto ha advertido al respecto el director de Le Monde Diplomatique , Ignacio Ramonet, quien considera esta gratuidad como una de las “amenazas a la información”); cuando aumenta el volumen de datos como garantía de veracidad; proliferan los opinólogos y los significantes emergentes, y se retorna al periodismo tradicional como opción de credibilidad, todo el periodismo es escrito.

Estar informados: necesario pero no suficiente

Cuántos nos leen (escuchan, ven). Quiénes y cómo son. Dónde residen. Qué mensajes prefieren o aprehenden más y mejor, e incluso, qué segmento del mensaje llega primero y por qué, son preguntas de cuyas respuestas disponemos. Otra, sin embargo, subyace en el complejo terreno de las subjetividades: cómo nos interpretan.

Me cuestiono pensando en nuestros lectores de Yaguajay, Tacajó y Mantua; Toulousse, Singapur, Bahía, ante informaciones sobre campañas antivectoriales, cascos blancos, donaciones de sangre, estrategias de manejo de marabú, cursos de capacitación para operarios de sacrificio… en un mundo que legitima la velocidad como valor (mientras más rápido, mejor) y con una latente ortodoxia objetivista en cuyo nombre se siguen aplicando acríticamente instrumentos y concepciones.

En qué medida, pues, informar (decir, explicar) más, y más rápidamente, a más personas, en más medios, con más soportes, garantiza la comprensión de la noticia y legitima una u otra interpretación del texto periodístico y con este, de la realidad noticiada. En otras palabras, estar informados ¿implica entender lo que está pasando? ¿Sabrán los cubanos de mañana cómo éramos sus predecesores leyendo los periódicos de hoy?

Che, y otros (buenos) motivos

Hemingway soñaba con ser escritor: se convirtió en el más célebre periodista del mundo. Siendo uno de los novelistas que más dinero había ganado en la historia, siguió haciendo periodismo.

Aseguran que Marx fue poeta, pero que su mayor don era el de periodista polémico que hacía un uso brillante de epigramas y aforismos.

Lenin escribió [4] : “Las grandes fábricas, las comunas agrícolas, los comités de campesinos pobres, los consejos de economía locales, ¿cuentan verdaderamente con éxitos en la organización de la nueva economía? ¿Se han visto confirmados? ¿No son más bien quimeras, jactancias, promesas de intelectuales (‘las cosas comienzan a arreglarse’, ‘el plan está trazado’, ‘ponemos en marcha las fuerzas’, ‘ahora responderemos del éxito’, ‘la mejora es indudable’ y demás frases charlatanescas en las que nosotros somos maestros consumados)? Menos parloteo político. Menos razonamientos intelectuales. Mantenerse más cerca de la vida.”

Al novelista palestino Gasan Kanafani (1936-1972), le fue conferido, post mortem , en 1974, el premio de la Organización Internacional de Periodistas.

Vladimir Gubarev, cuya obra teatral El sarcófago , basada en el accidente nuclear ocurrido en Chernobil en 1986, le granjeó fama mundial, fue uno de los líderes de mayor prestigio dentro del periodismo soviético.

Treinta años antes de que Scott estableciera (1921) que “los comentarios son libres pero los hechos son sagrados”, José Martí publicaba [5] : “Una es la prensa, y mayor su libertad, cuando en la república segura se contiende, sin más escudo que ella, por defender las libertades de los que las invocan para violarlas, de los que hacen de ellas mercancía, y de los que las persiguen como enemigas de sus privilegios y de su autoridad. Pero la prensa es otra cuando se tiene enfrente el enemigo. Entonces, en voz baja, se pasa la señal. Lo que el enemigo ha de oír, no es más que la voz del ataque”.

De ese mismo año son asertos proverbiales: “decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir”. Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saber…” “El periódico deber ser útil, sano, elegante, oportuno, valiente…” “La verdad llega más pronto a donde va cuando se la dice bellamente…” “No hay cetro mejor que un buen periódico…”

Tanto nos legó el Che, en tantos textos periodísticos:

“Cada vez que haya un Fidel Castro que levante la bandera de redención de los humildes habrá que investigar rápidamente para descubrir al comunista que hay detrás y liquidarlo.” (“El desarme continental y otras claudicaciones”. Verde Olivo , 24 de abril 1960).

“…un imperialismo desesperado e histérico… Días negros esperan a América Latina y las últimas declaraciones de los gobernantes de los Estados Unidos parecen indicar que días negros esperan al mundo…” (“Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?” Verde Olivo, 9 de abril de 1961).

“Los yanquis intervendrán por solidaridad de intereses y porque la lucha en América es decisiva… Pero, de ahora en adelante, lo harán con todas sus energías; castigarán a las fuerzas populares con todas las armas de destrucción a su alcance; no dejarán consolidarse al poder revolucionario y, si alguno llegara a hacerlo, volverán a atacar, no lo reconocerán, tratarán de dividir las fuerzas revolucionarias, introducirán saboteadores de todo tipo, crearán problemas fronterizos, lanzarán a otros estados reaccionarios en su contra…(los subrayados son míos)… De hecho, la eclosión de la lucha americana se ha producido. ¿Estará su vórtice en Venezuela, Guatemala, Colombia, Perú, Ecuador?” (“Guerra de guerrillas: un método”. Cuba Socialista , septiembre de 1963).

“Ellos, que vivieron el cuento de una lucha que no hicieron… despreciados por todos los revolucionarios puros, pero admitidos, aunque a regañadientes, eran un insulto a nuestra conciencia de revolucionarios. Constantemente con su presencia nos mostraban nuestro pecado; el pecado de la transigencia frente a la falta de espíritu revolucionario, frente al traidor en potencia o de hecho, frente al débil de espíritu, al cobarde, al ladrón, al “comevaca”. …Muchas gracias por darnos esta lección, por demostrarnos que no se puede comprar conciencias con la dádiva revolucionaria, que es exigua y exigente para con todos, por demostrarnos que tenemos que ser inflexibles frente al error, la debilidad, el dolo, la mala fe de cualquiera y levantarnos y denunciar y castigar en cualquier lugar en que asome algún vicio que vaya contra los altos postulados de la Revolución.”

“La conducta revolucionaria es espejo de la fe revolucionaria y cuando alguien que se dice revolucionario no se conduce como tal, no puede ser más que un desfachatado. Un pecado de la revolución.” (Verde Olivo, 12 de febrero de 1961)


Resucitar la noticia

La sinergia mediática ha traído, al menos, dos nefastas consecuencias: dispersión informativa y periodismo efímero y perecedero. No cuenta el viejo axioma de nacer y morir todos los días como la noticia, sino una noticia que ya nace muerta: la realidad noticiosa parece estar exigiendo varios significantes y no sólo aquél que designa de manera unívoca a cierta (parte de la) realidad.

Para llegar a la noticia deben confluir capacidad de percepción (no todos sentimos igual el hecho) y capacidad lingüística (aparte de normas, cartas de estilo, técnicas consabidas, no todos disponemos del mismo lenguaje ): hay que percibir el hecho noticioso y convertirlo lingüísticamente en texto periodístico.

Por eso nuestro periodismo no puede ser homogeneizador —ese tono con el que aludimos a las bondades de la computación o la agricultura urbana, a las proezas laborales o estudiantiles, a los hallazgos científicos o la lucha contra el delito; el pionero que habla igual que el abuelo, el médico, el constructor.

Mejor autorreflexivo que totalizador. Debe entenderse como una integridad funcional con arreglo a la complejidad del mundo y de la información. Ello implica reconocer una emergencia de procesos, hechos y objetos multidimensionales, multirreferenciales, interactivos y con componentes de aleatoriedad, azar e indeterminación. Mejor electivo [6] , heredero de la tradición filosófica cubana y el postulado de Luz y Caballero “todas las escuelas y ninguna escuela, he ahí la escuela”.

Un discurso periodístico que reconozca al receptor (lector, radioescucha, televidente) como lo más importante: periodista y destinatario de la información son capaces de interactuar y producir socialmente sentido. Esto significa que los límites de lo que un medio quiere informar terminan donde comienza lo que el receptor quiere saber e interpreta .

Tenemos “nuevas” noticias, nuevos medios, nuevos soportes, nuevos receptores. Sin embargo, no tenemos nuevo discurso periodístico ni nuevo texto periodístico.

Por eso quizá sea necesario reemplazar los tradicionales qué, quién, cuándo, dónde, de la noticia, por el qué de quién(es) y hacia quién(es); el desde cuándo y hacia cuándo; el desde dónde y hacia dónde .

Posdata

No somos omniabarcadores : no tenemos el poder sobre los hechos noticiosos ni sobre sus condiciones de producción, difusión (transmisión, distribución…) y recepción de la noticia. Tampoco media workers : tenemos el poder de la escritura. Y ya que nos han perdonado, al menos, la palabra escrita y el teclado, me permito evocar una canción que hacía furor en mi generación cuando irrumpíamos en las redacciones: “soy lo que fui, y lo que fui, es lo que seré mañana también, porque yo soy, solamente una ventana…”


[ 1] 1986, Trabajo de Diploma

[2] Que culminaron en 2004,  con la defensa de la tesis Elementos para una teoría del lenguaje de los textos periodísticos , en opción al título  de doctora en Ciencias Filológicas.

[3] 2005,  “El texto periodístico en la era digital. Hacia un nuevo estatuto epistemológico del periodismo ” en Estudios sobre el mensaje periodístico (Universidad Complutense), Nº 11,  págs. 45-52. En la misma revista, en el Nº 13 de 2007, “Repensar el Periodismo. Metadiscurso y concomitancias”, págs. 83-90

[4] Sobre el carácter de nuestros periódicos , en La literatura y el arte , pp. 138-140. Los entrecomillados son del texto consultado.

[5] A nuestra prensa De Patria . Nueva York, 14 de marzo de 1892. Tomo I. pp. 322 a 323.

[6] Armando Hart, Martí y Marx, raíces de la Revolución Socialista de Cuba . Disponible en Cuba Socialista : http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0016.htm , [2007 , septiembre 12]

* En aras del espacio omitimos algunas fuentes.

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Tocata y fuga por Gutenberg

Enero 9, 2010 por Yamilé

Ya estoy aquí.
Se que algunos me pincharon. Los que me conocen y pensaron que se trataba
de una de las mías, estaban en lo cierto. Los que no me conocen sabrán a
qué me refiero cuando empiecen a usar La tinta negra .
En este preciso instante  -¡ah!, la puja por el tiempo real, la generación
Einstein, los fenomenólogos emergentes, la mentefatura…- cientos de miles de personas, cuando no millones, de las llamadas internautas, están colgadas de la red, escarbando; unos navegan; los más, naufragan. Sin embargo, las posibilidades de que me lean son mayores que si no estuviera.
Y esa es una de las ventajas (que no todo lo que brilla es blogosfera):
estar. Por eso abracé desde el principio el proyecto blogcip.cu. Estamos.
Estamos juntos. Estamos juntos para algo. Estamos juntos para algo bueno,
y más.
Verán mis ideas acerca del periodismo: ni tan pocas, ni tan nuevas, ni tan
originales. No soy reportera, aunque va y tiembla en Santiago y me llevo la primicia. Tampoco redactora; de todos modos, algunos de mis comentarios
más queridos los volcaré en La tinta . Estoy en lo que llaman la Academia,
si bien de académica sólo tengo la seriedad en el trabajo, la pasión por
el aula, el desvelo permanente y mis dos apellidos.
Los dejo con un escrito del 2008, que con motivo de nuestro congreso mandé a Juventud Rebelde y a Granma ; que ninguno de los dos medios publicó  (todos hemos pasado por eso), y que vio la luz en La Jiribilla . Aquel Insomnio por la tinta ( http://www.lajiribilla.cu/2008/n370_06/370_03.html ) desató una modesta pero fecundante polémica (por cierto, me alegró muchísimo haberme reencontrado con Coro en esta plataforma); fue reproducido por varios sitios web, y para mi satisfacción, estuvo durante casi un mes en el portal de Cubaperiodistas.

Hay cosas mías recientes en la red. Escojan lo que más le provoque, no me dejen con un blog ventrílocuo. Y de ciberperiodista, nada: soporte tecnológico no es discurso. Periodista de vocación humanista. Yamile, sin acento.

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¡Hola, mundo!

Noviembre 12, 2009 por Yamilé

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